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LA BUSQUEDA DEL ARCA DE LA ALIANZA
POR LA ORDEN DEL TEMPLO DE SALOMON
Jaime Navas Castellóns
"... Harás
un arca de madera de acacia de dos codos y medio de alto.
La revestirás de oro puro; por dentro y por fuera la
revestirás; ... En el arca pondrás el Testimonio
que yo te voy a dar... Allí me encontraré contigo...
;de en medio de los dos querubines colocados sobre el arca
del Testimonio, te comunicaré todo lo que haya de ordenarte..."
Éxodo cap. 25
El arca del Testimonio de la
Alianza de Dios con el pueblo hebreo es el objeto de culto
más importante y sagrado del Judaísmo. La Biblia
habla a menudo de ella narrando los hechos en que intervino
y relatando el poder de Dios que residía en ella y
de la que se beneficiaba exclusivamente el pueblo de Israel.
No hay un momento cierto en que pueda acreditarse que el Arca
desaparece, más bien comienza a existir un silencio
sobre la misma en los textos bíblicos canónicos
o apócrifos y hay una fecha a partir de la cual los
eruditos concretan esta desaparición. Es el año
587 a. de C., fecha en la que los babilonios invaden y destruyen
el Templo de Salomón, la soberbia y magnifica maravilla
del Mundo que este rey llevó a cabo con el exclusivo
objeto de alojar en él el Arca de la Alianza, en la
que Dios mismo residía a su voluntad.
La más variada gama
de personajes y en diferentes tiempos procuró el Arca.
Realidades, fantasías, novelas y películas se
han realizado sobre éste objeto y su búsqueda.
Una de las últimas, conocida por los eruditos, ha sido
la emprendida por Vendyl Jeremías Jones, arqueólogo
perteneciente a la secta judeocristiana de los Hijos de Noé,
quien con la ayuda fotográfica de los satélites
de la Nasa está tratando y así parece, de encontrar
la ciudad perdida de Gigal, donde sus investigaciones le conducen
como lugar de ocultamiento del Arca de la Alianza.
Por ello nada tiene de extrañar
que la Orden del Temple desde su creación se trazara
el objetivo de encontrarla, si bien ayer como hoy, lo mantuvo
en sigiloso secreto solo conocido por el Circulo Secreto de
la misma. Se cree que Godofredo de Bouillón a la cabeza
de un grupo de célebres nobles franceses se trasladaron
a Tierra Santa para investigar. Los nueve nobles franceses
fueron Hugo de Payns, Godofredo de Saint Omer, Godofredo de
Roval, Archimbaldo de Saint Amand, Godofredo de Bisoi, Andrés
de Montbard, Fulco D'Angers, Payens de Mondidier y Hugo de
Champagne; todos ellos notables figuras que fueron del Temple
en aquella época de 1.119 y siguientes años,
sobresaliendo por sus hechos. Batallas en que participaron
y puestos que ocuparon en la organización de la Orden.
Alternaban la búsqueda del Arca con la protección
de los peregrinos que visitaban Jerusalén, patrullando
los caminos desde el puerto de Jaffa a la Ciudad Santa. Tal
vez esa misión secreta fuera una de las razones por
la cual el Papa Inocencio I promulgó la Bula "Omne
datum optimum" por la que concedió a los Caballeros
del Temple la prerrogativa de no estar sujetos a poder temporal
de reyes u obispos, quedando solamente sujetos a la autoridad
del mismo Papa. Fue esta Bula motivo en aquella época
de controversias y envidias dentro de la sociedades eclesiástica
y civiles. En aquellos tiempo el poder inmenso de la Iglesia
tenia autoridad para que fuera acatada y así nuestros
caballeros no tenían que rendir ni dar cuenta a nadie
de todo lo que hicieran y él por qué de hacerlo.
Para cumplir su misión los templarios establecieron
contactos con judíos, musulmanes, cabalistas, mongoles,
etc. Estos contactos ocultos, que siguieron durante toda la
vida de la Orden, fueron una de las causas esgrimidas muchos
años después por el Rey Francés Felipe
el Hermoso para procesar y aniquilar la Orden.
En la Ciudad Santa de Jerusalén
quedan vestigios de las excavaciones que realizaron los templarios
en el siglo XII. Así es visible un túnel que
después de unas decenas de metros está cegado
en su mayor recorrido. Pero no hay constancia de que encontraran
el Arca de la Alianza en aquellos lugares.
En el año 1.160, en
pleno dominio templario de Jerusalén, llegó
a la plaza un príncipe etíope llamado Lalibela
que permaneció allí durante varios años
y estableció relaciones con los templarios pidiéndoles
refugio en Jerusalén con motivo de encontrarse perseguido
por su hermano Habré que, habiéndole usurpado
el trono de Etiopía, quería matarle.
Por el príncipe Lalibela
los templarios conocieron que el Arca de la Alianza se encontraba
en Etiopía así como las circunstancias sorprendentes
que ligaban el Arca de la Alianza, el pueblo judío
y Etiopía.
Dentro de la Etiopía
se situaba el antiguo País de Saba. Por la Biblia nos
ha quedado el relato de la visita de la Reina de Saba a Jerusalén
maravillada por la fama de Salomón y deseando conocer
la fastuosa obra de la edificación del Templo destinado
a custodiar el Arca. El Libro I de los Reyes relata esta visita
y la tradición nos dice que debió existir una
relación amorosa entre la Reina y Salomón hasta
tal punto que la Reina de Saba según relata el "Kebra
Negás" (libro sagrado del pueblo etíope),
regresó a su País embarazada de Salomon. La
Biblia no dice nada sobre éste punto, sólo manifiesta
que Salomón conoció muchas mujeres extranjeras
y las amó, lo cual da cobertura bíblica al romance
con la Reina de Saba.
Por otra parte se da la circunstancia
de que el Pueblo Etíope tuvo durante muchos años
emperadores que se titulaban de la Dinastía Salomónica
y así se ha estudiado en su historia. El Imperio Etíope
se extinguió con la muerte de Jaime Salassi, derrocado
por una revolución en nuestro actual siglo. Los etíopes
dieron siempre como cierto que la dinastía salomónica
viene de su fundador Menelik, primer emperador de Etiopía
hijo de la Reina de Saba y del Rey Salomón y por tanto
primogénito de Salomón según los relatos
del Kebra Negas.
La tradición etíope
cuenta que Menelik a su mayoría de edad hizo una visita
a su padre Salomón y aprovechando la misma regresó
a Etiopía acompañado de un séquito de
judíos de su edad y del Arca de la Alianza. Nos resistimos
a esta aseveración de que Salomón entregara
el Arca de la Alianza a su primogénito ilegal pero
la Biblia nos habla de una situación del Rey en el
Libro I de los Reyes que podría justificar este hecho:
"... Salomón se volvió contra Jahveh su
Dios, al edificar un altar a Kemos, en el monte fronterizo
con Jerusalén, siguiendo los ritos de Astarté,
diosa de los sidonios, profanando su alianza con Jahveh..."
Así pues, a través
de Lalibela los caballeros templarios fueron conocedores de
estos pormenores y cuando se dieron las circunstancias propicias
para su ida a Etiopía, marcharon a la ciudad de Aksum
supuesto enclave donde habría de encontrarse el Arca
de la Alianza.
La ciudad de Aksum, que con
la llegada del Pincipe Lalibela cambió su nombre por
el de Lalibela (ya que Lalibela retornó al trono etíope
que le correspondía), es actualmente una población
de no más de 10.000 habitantes situada en el altiplano
de Etiopía a 3.000 m. de altura. Para los etíopes
es una Ciudad Santa a semejanza de Jerusalén. Cada
piedra es sagrada y sus templos rupestres están excavados
en la roca viva, atribuyéndose su construcción
a los templarios del siglo XII que acompañaron a Lalibela.
Lalibela quiere significar:
"aquel cuya soberanía es reconocida por las abejas"
y fue canonizado por la iglesia ortodoxa etíope. Como
decía en la Ciudad de Lalibela hay muchos nombres que
recuerdan a la Ciudad Santa de Jerusalén. Así
existe un río que llaman el Jordán que separa
la zona de situación de varios templos de otra zona
donde se agrupa otro conjunto de templos. Lalibela es la Ciudad
Santa de los monofisitas, herejes creyentes en Dios Hijo al
que atribuyen una sola naturaleza y una sola persona, siendo
perfecto Dios y perfecto Hombre. Esta herejía fue condenada
en el Concilio de Calcedonia en el 451.Su Cristianismo actual
tiene influencias judaicas. En Lalibela se puede visitar la
Tumba de Adam. Los templos del Redentor del Mundo, Bed-Marian
y el Templo de San Jorge tienen iconos y pinturas antiguas
que nos recuerdan la Edad Media y el Temple. En alguna Iglesia
puede verse la cruz roja paté del Temple francés
del siglo XII.
Los Caballeros templarios dedicados
a la búsqueda del Arca encontraron el momento y lugar
de seguir con su búsqueda en Etiopía debido
a las dos circunstancias propicias que se dieron. Por una
parte la caída de la plaza fuerte de Jerusalén
en poder de Saladino y por otra la marcha a ocupar su trono
de Emperador del Príncipe Lalibela.
El capellán portugués
Francisco Alvares en el año 1520 visitó Lalibela
junto con una embajada de Portugal a esas tierras en busca
del Reino del Preste Juan y nos ha dejado una muestra de lo
que debió de ser Lalibela en aquella época,
destacando el tema de las cruces rojas del Temple gravadas
en varias iglesias.
Si los Caballeros Templarios
encontraron el Arca de la Alianza en Etiopía o no,
no lo llegamos a saber. Desde luego su rastro se manifiesta
evidente, así como es evidente la raza judaica negra
etíope, las cruces del temple y la manifiesta afirmación
de la Iglesia etíope que se atribuye la posesión
del Arca de la Alianza.
Historia, Leyenda... como en
muchas otras cuestiones una mezcla de ambas y un misterio
aún hoy día sin desvelar. El Arca el objeto
sagrado más importante de la antigüedad religiosa,
manifestación material de la primera Alianza de Dios
con los Hebreos sigue estando en paradero desconocido.
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