CLARIVIDENCIA:
UN ESTUDIO SOBRE PERCEPCIÓN EXTRASENSORIAL
Francisco Cabrera (inves@tangaroalibros.com)
Separar los fenómenos
de la Percepción Extrasensorial (PES) es una tarea
ardua y dificultosa. La PES contiene una serie de fenómenos
que a veces pueden manifestarse conjuntamente llegando a ser
sumamente complicado diferenciar unos de otros cuando ocurren
de forma espontánea.
Podríamos decir que
la PES estudia tres fenómenos principales que son harto
"conocidos" por todos. Estos son: Telepatía,
Clarividencia y Precognición. En esta ocasión
centraremos nuestra atención en la clarividencia.
En Parapsicología se
define la Clarividencia como una forma de PES en la que la
persona que lo experimenta percibe de forma paranormal objetos,
personas o sucesos en el momento presente y sin que exista
ningún agente psíquico exterior. Es decir, la
persona es capaz de percibir cosas que, por ejemplo, se encuentren
ocultas a la visión ordinaria, o conocer lo que le
está ocurriendo a una persona que se encuentre lejos
en ese instante. Pero como ya dije antes, es difícil
esclarecer dónde termina un caso de Telepatía
y comienza la Clarividencia, o cualquier otro fenómeno
de la Percepción Extra Sensorial.
Muchos de los fenómenos
clarividentes pueden ocurrir durante el sueño. En estos
casos el sujeto ve las escenas con una claridad fotográfica.
A esta modalidad se le conoce con el denominativo de Clarividencia
onírica. Pero no se descarta en este tipo de fenómenos
la posibilidad de que se trate de una captación telepática
inconsciente e incluso de una precognición onírica.
Sin embargo, en los momentos de vigilia no es frecuente que
la persona obtenga una visión consciente tan clara
como las del sueño, a no ser de que sea un buen sensitivo.
Esto es debido a que en esos momentos del sueño nuestra
mente se encuentra liberada del filtro del raciocinio consciente,
y en un estado de baja frecuencia cerebral.
Pero el fenómeno de
la Clarividencia no sucede sólo durante el sueño.
Cualquier momento y circunstancia puede ser el detonante,
no sólo para este fenómeno, sino para cualquier
otro. Así, vemos que son muchos los casos de niños
que dicen ver, oír o sentir cosas que nosotros los
adultos no podemos percibir y entonces se les acusa de fantasiosos,
aunque no siempre es así. Por otro lado, aquel que
los tenga en casa podrá comprobarlo, los animales parecen
tener una capacidad especial de PES sobre las cosas y personas.
Esto demuestra que el fenómeno no es propio del ser
humano, ni es invención nuestra, aunque sea improbable
científicamente, por ahora.
Un aspecto peculiar de los
fenómenos de la PES es que en este tipo de casos demuestran
ser totalmente independientes del factor espacio tiempo. La
persona que vive una experiencia de clarividencia no sabe
si el hecho que llega a su mente consciente ya ha sucedido
o no. Esto suele ocurrir en aquellos acontecimientos distantes.
Es decir, no existe una escala temporal que marque la experiencia
como un hecho pasado, presente o futuro.
Otro de los aspectos, quizá
uno de los más importantes, es aquel en que algunas
formas de PES son confundidas con los llamados impulsos básicos
de inducción. Según J. B. Rhine, "si el
sujeto está despierto, puede filtrarse la idea más
sencilla y esencial, ya parcial o completamente, sin elaboración
alguna. Es sólo un simple impulso o un temor elemental,
o un pensamiento telegráficamente breve. Es el tipo
de experiencia conocida como intuición" (1). Muchas
personas creen poseer "dones especiales" cuando
denotan una fuerte intuición, aunque si bien habría
que dejar claro que la intuición es, a veces, una especie
de Clarividencia inducida por un estado impulsivo de nuestro
instinto que se nos manifiesta como una especial intuición.
En los comienzos de los estudios
serios de los fenómenos paranormales, a la Clarividencia
se la conocía más comunmente con el nombre de
Metagnomía, pero con el paso del tiempo se le ha dejado
el nombre que usaban los antiguos magnetizadores y que seguimos
llamando Clarividencia.
Thelma Moss, gran investigadora
y divulgadora de los fenómenos paranormales, enfoca
este fenómeno como una variante de la biocomunicación
y lo compara con el hecho de estar viendo una pantalla de
televisión sin haber nadie al otro lado, "puede
vincularse con la cámara de televisión que los
astronautas han puesto en la superficie de la Luna y de Marte.
Aunque allí no haya nadie, podemos recibir información
sobre lo que allí sucede con sólo mirar la pantalla
del receptor" (2).
Divisiones de la clarividencia
Hemos visto que la clarividencia
no es un fenómeno totalmente aislado, sino que se da
normalmente acompañada con otros fenómenos de
conocimiento. Pero la clarividencia tiene sus variantes. Veámoslas:
AUTOSCOPIA. Es una facultad
clarividente que permite ver los propios órganos viscerales
o bien localizar en el propio cuerpo cualquier alteración
de carácter patológico.
CRIPTOSCOPIA. Es la facultad
de percibir el contenido de un recinto cerrado (una caja,
una maleta, una habitación, etc.).
HIALOSCOPIA. La mente capta
una serie de informaciones interactivas sobre la naturaleza
de los objetos.
PSICOSCOPIA. La mente percibe
información relativa a través de un objeto sobre
su propietario o sucesos vinculados al mismo.
HETEROSCOPIA. Es igual que
la autoscopía, sólo que en este caso el sujeto
ve las vísceras de otras personas. También llamada
xenoscopía.
PSICODIAGNOSIS. También
llamada paradiagnosis. Es la capacidad clarividente de diagnosticar
y localizar una alteración física.
RADIESTESIA. El dotado provisto
de un péndulo o de una varilla localiza manantiales
subterráneos, objetos y personas perdidas.
TELERRADIESTESIA. Igual que
la radiestesia, pero no en el propio lugar, sino usando planos
y mapas del lugar.
TELERRADIEDIAGNOSIS. Igual
que la radiestesia, pero usando una foto o un atlas anatómico
para detectar enfermedades en el sujeto.
RADIEDIAGNOSIS. Igual que la
telerradiediagnosis, pero en vez de usar una fotografía,
se usa el método sobre la propia persona.
Un caso de clarividencia
investigado por William James
"En 1898, la señorita
Bertha Huse, de New Hampshire, desapareció súbitamente
sin dejar rastros. Más de cien hombres recorrieron
en su busca los montes cercanos y el lago durante dos días,
pero todo fue en vano. A la noche siguiente, una mujer llamada
Titus, que vivía en una aldea vecina, alarmó
a su marido emitiendo extraños sonidos mientras dormitaba
después de cenar. Al hombre le costó mucho trabajo
despertarla; y cuando al fin lo logró, la mujer se
puso muy airada, porque si la hubiesen dejado en paz, pensaba
que «habría encontrado el cadáver».
Le pidió al marido que no volviese a despertarla si
lograba retomar su sueño, aunque emitiese los más
raros sonidos mientras dormía. Esa noche, según
cuenta William James, «El señor Titus fue despertado
por los gritos de su mujer. Se tiró de la cama, encendió
una lámpara y esperó, obedeciendo así
las instrucciones que ella le había impartido. La mujer,
durante el intervalo siguiente, aunque seguía dormida,
le habló en estos términos: "La señorita
Huse siguó el camino que lleva al puente; pero cuando
estaba cruzándolo, tropezó con una madera cubierta
de hielo y, resbalando sobre ella, cayó hacia atrás,
quedando atrapada en la base del puente. La encontraréis
allí con la cabeza en el agua. Sólo podréis
ver una de sus botas de goma, que se proyecta fuera de la
base del puente.»
A la mañana siguiente,
el señor Titus reunió a un grupo de personas
con el fin de investigar y todos ellos encontraron el cadáver,
que se hallaba exactamente en la posición descrita
por la señora de Titus durante su estado de trance."
(2)
No sabemos qué mecanismos
exactos actúan en nuestra mente para que los fenómenos
como este sucedan, algunas veces de forma totalmente consciente,
y sean capaces de ayudar al prójimo. Esta será
la siguiente faceta que el ser humano debe presentarse como
una posibilidad al progreso de nuestras posibilidades.
NOTAS
(1) El nuevo mundo de la mente. J. B. Rhine. Barcelona, 1982.
(2) Las probabilidades de lo imposible. Thelma Moss. Barcelona,
1976.
Tomado del boletín
Al Filo de la Realidad Nº 62
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