LA
EXTRAÑA CORONA DE HIERRO
Un
aro de hierro de apenas un centímetro de anchura y
quince de diámetro que nunca se ha oxidado, a pesar
de haber pasado casi dos milenios de su existencia, eso es
lo que podremos encontrar dentro de la Corona Imperial o Corona
de Hierro que se guarda en la Basílica de San Juan
Bautista de Monza (Italia). Según la leyenda está
hecha con uno de los clavos con los que los romanos crucificaron
a Jesucristo. Pero el mito añade más misterios
a esa Corona, igual que los años le fueron añadiendo
oro y piedras preciosas. Se dice que el aro poseía
facultades divinas como el de poner en contacto al poseedor
por derecho con Dios. También daba claridad y juicio
al pensamiento a su portador, sin olvidarnos de que quien
la ciñera en sus sienes sería un protegido de
los cielos. La fuerza de la fe cristiana y la capacidad conquistadora
de la política europea serían el tesoro de su
dueño.
El primero en utilizarla fue
Constantino, emperador romano de Bizancio. Después
de él, ya enriquecida con joyas, la portaron algunos
emperadores de Alemania y de Austria, como Barbarroja o Maximiliano.
Pero también persiguieron ser coronados con ella Carlomagno,
Carlos V y Napoleón I. Todos ellos con tres cosas en
común: Haber logrado construir un imperio, intentar
unir la religión con el poder político y querer
obtener la protección divina. Y en algunos casos como
el de Napoleón, tal vez también hubo un intento
de encontrar algo más "un contacto directo con
el centro original de la creación".
Un clavo para un imperio.
Constantino el reinado de la cruz
En
el año 313 se promulgo el edicto de Milán, con
él dos emperadores, Licino y Constantino daban la libertad
de culto a todos los cristianos de su dominios. Antes de poder
dictar esta ley liberadora, Constantino tuvo que luchar contra
Majencio y venció pese a tener un ejercito menor. Se
dice que presenció la visión de la cruz en la
que cristo había sido crucificado, así que al
salir victorioso atribuyó su suerte al prodigio. Por
lo que colocó el anagrama de la cruz en las enseñas
de sus guardias. Era natural que Constantino sufriera admiración
por el símbolo cristiano, no en vano su madre había
influido en él con ideas de poderes divinos cristianos.
Santa Elena en el 321 había soñado con una paloma
que había entrado en el Templo de Jerusalén
donde estaban los maderos de los crucificados y posándose
en uno determinado le había indicado que era aquel
donde murió Jesús. Los sueños de la reina
llevaron a los cruzados a encontrar el madero y traérselo
a su hijo y con ellos los clavos de Cristo. Los mismos que
habían tocado las carnes y la sangre del ejecutado
hijo de Dios y por tanto eran las reliquias más preciadas
de los creyentes.
Ambrosius, historiador militar
refirió el episodio:"Elena buscó los clavos
con los que nuestro Señor fue crucificado y los encontró.
Con un clavo mandó hacer una bocado y con el otro una
corona". Al parecer mandó a su hijo como regalo
la corona y también el bocado. Constantino utilizó
ambos objetos y después de crear Constantinopla dejó
a los reyes posteriores: la fe cristiana y las reliquias,
además de un imperio que reinar. Era el legado del
emperador que había tenido que hacerse a sí
mismo derrotando a otros tantos emperadores y reyes legítimos.
paso a la historia conquistando.
Al parecer Elena que estaba
dotada con la facultad de tener visiones oníricas había
entendido en uno de sus sueños que igual que ella podía
comunicarse con lo supremo, el rey que lo portará tendría
la facultad de hacerlo. No para cuidar de un reino terreno,
sino para hacer de celador del trono divino. La leyenda quedó
tan arraigada como otras tantas sobre reliquias, pero en está
ocasión sus fieles devotos no eran gente del vulgo,
sino príncipes, nobles y futuros reyes. Y una curiosidad
se cree que nunca dejaba que nadie tocara la Corona Imperial.
Hecho que se respetó como una excentricidad entre las
muchas que tenía entre ella la de los baños
continuados. Costumbres que compartió con los futuros
poseedores de la corona.
Otro
rey de reyes fue Carlomagno que construyó el Imperio
Carolingio. Nacido ilegítimo en el siglo VIII, tuvo
que compartir reino y posesiones con su hermano Carlos (Carlomán,
ungidos ambos por el Papa Esteban II). Las desavenencias desde
un principio estuvieron presentes. Carlomagno había
aceptado la división de reinos, pero no ayudó
a su hermano en las guerras de Aquitania. Tres años
después de su subida al trono y muerto su hermano,
Carlomagno era nombrado "único rey con el consenso
de todos los francos".
Desde el principio apoyó
al Papa Adriano I. Victoria tras victoria construyó
su territorio, para luego disponerse a conquistar el mundo.
Cuando se iba a conquistar a los musulmanes, al norte de la
Península Ibérica, en ayuda de su sobrino Roland
(Roldán)(muerto en la batalla de Roncesvalles) vivió
un hecho prodigioso sobre los Pirineos. Cuenta la leyenda
que Carlomagno antes de la batalla, estando en el campamento
de frente a los vascones, francos y en la retaguardia los
musulmanes, tuvo una tremenda visión. En los cielos
una cruz luminosa se mostró ante él y su ejército,
dándoles la certeza de que sus empresas llegarían
a éxito en nombre de la cruz. En el año 800
fue coronado Emperador por el Papa León III, el cual
le ciñó la Corona de Hierro. Por su poder de
conquista se le llamó Magnus. Pero fue un rey también
diplomático y estratega político que igual que
sabía dominar la guerra traía la paz en los
territorios dominados. Carlomagno instauró protección
a la religión cristiana, pero también apoyó
las ciencias, incluidas las liberales como la astronomía,
por la cual se sentía atraído. Otra curiosidad
de este rey resultó ser que no dejaba que nadie se
acercara a la Corona Imperial, la cual tenía protegida
de los ojos ajenos cuando no la tenía ceñida.
De nuevo los palaciegos encontraron en ello motivo de "cosas
de rey". Sin embargo, tras la coronación el objeto
podría haber actuado sobre él.
Carlos
V no tuvo que construirse un imperio a él se lo dieron
hecho. Le correspondía por herencia ser rey de Alemania
y tras la muerte de su hermano también recibió
la Corona de España. Carlos, nació en el año
bisiesto de 1500, un 25 de Febrero. Y desde siempre el vulgo
vio en este hecho un detalle simbólico. Un Rey, un
nuevo siglo. Comienza el renacimiento y la edad moderna. Caen
las ideas medievales y el mundo se abre a la ciencia. Se acaba
de descubrir un nuevo mundo y la mayor parte le pertenece
a Carlos. Pero...Carlos también se tuvo que corona
como emperador, pues su pueblo no le aceptaba, los alemanes
le veían como desertor y los españoles como
extranjero. Le erigen emperador en Frankfurt en 1519, pero
sólo es coronado como rey de los lombardos con la Corona
de Hierro en 1530. Clemente VII le bendice una segunda vez.
Carlos era hijo de una loca,
de una depresiva que terminó enajenada, Juana de Castilla.
Pero a pesar de la creencia popular él tuvo en consideración
las ideas de su progenitora. Al tiempo que hacía caso
a sus vaticinios y sueños. Carlos no vio una cruz advertirle
de sus victorias sobre el mundo, pero tuvo la fortuna de ver
en su bandera un mundo a los pies de la cruz. Murió
en cama con un crucifijo en las manos y nueve velas traídas
de Montserrat, su última palabra había sido:
"¡Jesús!". Había muerto el último
emperador coronado por un Papa. Un rey que como Constantino
y Carlomagno habían intentado unificar fe y política.
Nunca había dejado de tocar la Corona de Hierro, para
la que puso custodios religiosos y construyó habitaciones
especiales en sus palacios, pudiéndola transportar.
Napoleon
I procedía de una familia media de Córcega en
Francia. Fue un ávido estudiante de milicia y demostró
ser pieza clave en el ejercito francés. Culto, leyó
a los ilustrados como Rosseau, Mostesquieu o Voltaire entre
otros, pero no olvidó instruir también su cultura
en arte e historia. Tenía una memoria increíble
y una capacidad de intelecto chocante para un soldado. Su
biógrafo, Calvet dice de Bonaparte que sus ideas recibían
influencias de bastos conocimientos. Desde las ciencias a
lo esotérico todo tenía cabida en su cabeza.
La mezcla era explosiva. Su meta era construir un segundo
imperio como el romano. Un mundo construido por unas leyes
para que los hombres pudieran avanzar. Pero termino poseído
por el afán de conquista. Y su meta fue ceñirse
la Corona de Hierro para poder completar su sueño.
"Se dice que soy ambicioso, se equivocan; no lo soy,
o al menos mi ambición está íntimamente
unida a mi ser que no puede separársele". Entre
sus conquistas contó con la de restaurar los diálogos
con el Vaticano y la Casa Papal lo que le valió años
después ser coronado por el Papa Pío VII (1804)
en la catedral de Notre-Dame, ciñéndose él
mismo la corona con unas connotaciones simbólicas descaradas
al pueblo y a la propia Iglesia. El poder estaba en la Corona
Real y el se la ponía en la cabeza. Murió desterrado
en 1821 en la isla de Santa Elena, que por cosas del azar
portaba el nombre por la madre de Constantino el Grande primer
portador de la corona. Justo 1500 años después
de la visiones de la santa y curiosamente el año del
nacimiento de Carlos V.
El misterio de la corona a
observación
Queda claro su simbolismo dentro
de la fe cristiana. Como reliquia y como símbolo de
poder representa el liberalismo y propagación del credo
de Cristo en las tierras del mundo. Aquel que la ciñe
se convierte en el representante del Rey de Reyes. Defiende,
premia y castiga protegido por la mano de dios. Una mano metálica
que se describe como un hierro que no ha conocido la herrumbre
en dos milenios, sin que jamás haya estado tratado
a proceso químico alguno.
El
aro en cuestión es el que se haya colocado en la parte
interna de la corona, una especie de diadema de 325 gramos,
que termina siendo la que se pone en contacto con el hombre
coronado. Justo en su cabeza, la morada del cerebro de las
ideas, de la conciencia y del intelecto. ¿Por qué
tenía tanto afán Elena en que fuera colocada
sobre la cabeza de su hijo? y ¿por qué el bocado
real que se hizo con el segundo presunto clavo de cristo era
para disponer sobre el pecho?, ¿mera casualidad?, ¿Por
qué Bonaparte no estuvo satisfecho hasta tener su ansiada
Corona de Hierro sobre su cabeza a pesar de ser ya emperador?.
Por qué Hitler había pretendido hacerse con
el objeto que residía en la catedral de Monza argumentando
que era en Alemania donde debía residir la reliquia.
¿Era uno de esos objetos de poder místico que
el Führer andaba buscando por todo el mundo?.
Hoy en día todo el mundo
ha oído hablar de las "megabrain", esas máquinas
relajantes que producen estados alterados de conciencia. Unas
máquinas que actúan al poner factores eléctricos
en funcionamiento sobre puntuales terminaciones nerviosas
del hombre, en concreto sobre las sienes, lugar de pulso humano,
es decir que se influencia en los impulsos cerebrales a través
del riego sanguíneo (mente y corazón). Tal vez
sea una simple coincidencia con los dos regalos de Elena a
su hijo o quizás no. Tal vez si revisáramos
por una parte algo de electricidad y por otra la capacidad
de los metales (en este caso un hierro alterado por un factor
desconocido) encontráramos detalles de sospecha para
un enigma que lleva casi dos milenios sin resolver el verdadero
poder oculto de la Corona. ¿Qué es lo que realmente
querían de ella los religiosos y los reyes, por no
hablar de los ocultistas?. Detalles que a lo mejor por simples
pasan desapercibidos o que nadie ha logrado conexionar para
encontrar sentido, aún.
Luigi Galvani (1737-1789) médico
y físico italiano ayudó en su observaciones
a la invención de la pila eléctrica. Para ello
tuvo que hacer ciertos experimentos sorprendentes hasta descubrir
el galvanizado de los cuerpos. Entusiasmado con las observaciones
anatómicas humanas y los procesos nerviosos y el movimiento
muscular, Galvani diseccionó ranas, cogió sus
ancas y las colgó de un hilo de cobre a un balcón.
Se quedó asombrado al ver que la acción del
viento hacía chocar las ancas con los hierros de la
barandilla y éstas se encogían como si estuviesen
vivas. En realidad, no era el viento el que las movía
ni tampoco su segunda teoría de que las partículas
eléctricas del viento producían pequeñas
descargas sobre las ancas de los batracios. La culpa de aquel
prodigio la tenia el hilo de cobre y el hierro que al chocar
producían electricidad como años mas tarde demostró
Volta. Era producto del choque de metales de naturaleza diferente.
Con esa idea creó la pila eléctrica en 1800,
que según su inventor imitaba los órganos naturales
del pez torpedo, cuyas descargas eléctricas paralizaban
a sus víctimas. Volta empezó a apilar disco
de cobre, cinc y cartón empapados en agua de mar logrando
reproducir corriente eléctrica. Luego construyó
un condensador que reproducía chispas capaces de hacer
estallar hidrogeno. Bonaparte estaba admiradísimo de
los descubrimientos de Volta y lo colmó de honores.
Aquello influenció notablemente esa amalgama de pensamientos
que era la mente de Napoleón y empezó a relacionar
estos descubrimientos con la leyenda de la corona. Su pensamiento
científica intuía que si esa corona tenía
dones estos podían ser descubiertos y explicados a
la vez que utilizados. Pero sólo lo conseguiría
convirtiéndose en emperador. Así su amigo Volta
podría investigar la corona. Y el utilizarla en su
beneficio. Sin embargo, esta leyenda de corte no esta demostrada.
Otro preocupado de la corriente
eléctrica fue Heinrich Hertz, físico alemán
que demostró que la corriente podía propagarse
sin la necesidad de conductores, a través de las ondas,
dispersándose por la atmósfera, que por otro
lado estaba llena de átomos que hacían esa función
dispersadora. Hertz no era un visionario práctico y
aunque descubrió que las ondas electromagnéticas
tienen las mismas propiedades que la luz cuando le preguntaron
si su descubrimiento tenía aplicaciones contesto "No,
en absoluto". Estaba equivocado gracias a ellas Morse
inventó el telégrafo, luego vino la radiodifusión,
el teléfono inalámbrico, etc. Inventos que en
resumen nos venían a decir que la electricidad, y por
otro lado que la información emitida desde un punto
(emisor), podía ser captada por otro punto lejano preparado
para ello (receptor). Hablar de lo científico puede
parecer inapropiado pues la corona parece tener sobre todo
un argumento histórico. Pero ¿Y si además
poseía un peso científico desconocido?,¿y
si su presencia abría la posibilidad a un hecho místico
deseado desde los orígenes de los hombres, como es
el contactar con esa deidad original?.
¿Es un receptor el
hierro de la cruz imperial?
Tocó
la sangre de cristo y algo la hizo inoxidable. Pero de ahí
a pensar más sólo lleva a hipótesis.
Si hemos visto claro la información se propaga. ¿Qué
faltaría para que realmente esta corona fuera un receptor
y quién sería el emisor de esas ondas?, ¿tal
vez aquel cuyo hijo había alterado el proceso de aquel
metal, es decir Dios?. Y además, siendo esto posible
de demostrar algún día, ¿por qué
eran los reyes los únicos portadores del receptor?.
¿Y en su ausencia la Iglesia custodiara de la reliquia?,
¿por qué no le dieron una función más
mística?. Tal vez no se trate tanto de los emperadores
como si de los individuos que llegaron a serlo. Tal vez no
influyo a todos por igual, como pudo no hacerlo con ninguno.
Individualizando a los hombres como genero sabemos que somos
casi noventa por ciento agua, que dentro de nosotros hay una
gran cantidad de minerales , pero también debemos recordar
que aunque en menor proporción somos depósitos
de metales como el hierro. Y por cierto este elemento donde
más se almacena es en la sangre y en el cerebro. Justo
donde se colocaban la corona y el bocado hecho con los supuestos
clavos de Cristo. Pero una curiosidad queda suelta y se une
al misterio de los clavos del Santo Madero y de la Corona
Real, ¿dónde está el tercer clavo?. La
leyenda cuenta que ese está en algún lugar donde
los Papas reinan en su imperio entre los hombres, El Vaticano.
Hasta allí llegó posiblemente gracias a Santa
Elena, la única mujer premiada por santidad debido
a sus sueños. Mientras su hijo Constantino nunca fue
reconocido como santo por Roma. Entre los grandes portadores
de la Corona de Hierro hubo una extraña intención
de unificar religión con estado o al menos de convivencia
mutua,¿sería culpa de ese tercer clavo en discordia
o simples coincidencias políticas de la época?.
La actualidad de la Corona
de Hierro
Se
conserva como parte del arte esmaltado bizantino en la Basílica
de San Juan de Monza, ciudad donde se cree vivió María,
la madre de Jesús, en su paso hasta Grecia. Hoy en
día es más bien una corona de hierro dotada
de rosas de pedrería preciosa en su parte externa,
sobre laminas de oro grabado. Según parece fue donada
a la catedral lombarda por gracia de la reina Teodolinda.
Hasta esa fecha se habían coronado con ella a los emperadores
de la Edad Media. Tradición que se interrumpió
hasta la llegada de Carlos V y su imperio donde no se ocultaba
el sol. El último en usarla fue Fernando I de Austria
en 1838.
La corona ha sido estudiada
tanto en sus orígenes por historiadores, como en su
arte por especialistas. Pero también analizada por
estudiosos, sobre todo la parte de hierro que es la que fundamenta
la leyenda del clavo de Cristo adosado en su interior. En
1937 se procedió a un análisis de ese hierro
y aunque no ofreció resultados contundentes se estimó
de dos mil años de antigüedad. Se hizo por expertos
de la ciudad pero sin contar con los adelantos en análisis
actuales, así que siguen inexactos. Por cierto que
en Monza se almacenan muchas reliquias, entre ellas los originales
evangelios, la madera de la cruz santa, anillos de la virgen
y otros cientos de filacterias procedentes de las catacumbas.
Además de ser oriunda de allí la muchacha que
poseída por un presunto demonio tuvo la suerte de ser
exorcizada por el Papa actual en persona el 10 de septiembre
del 2000.
Y cuando no hay datos y faltan
pruebas, hablamos de teorías los unos y de leyendas
los otros, pero la verdad es que el misterio de la Corona
de Hierro sigue siendo en la actualidad uno de los más
hermosos porque de ser cierto lo que intuía Napoleón
I, allí había mucho más que hierro antiguo...mucho
más que un objeto que ofrece poder a los hombres...la
posibilidad de oír o recibir su voz desde donde tenga
su sitio en el universo. ¡Qué suerte la del rey
elegido por el destino, con la capacidad orgánica adecuada
para experimentar con la Corona de Hierro su verdad o mentira¡.
Marisol Roldán
E-mail: sikan@eresmas.com
Web: http://aluzinformacion.com
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