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CHANNELING

Aún no se tiene un conocimiento preciso sobre quien acuño el término “canal”. Es una práctica o habilidad que consiste en traer a la tridimensionalidad información y sabiduría de quienes ocupan otros niveles de existencia, sean habitantes planetarios o extraplanetarios, en esencia (luz), seres físicos o semifísicos que pueblan esos otros espacios entre una dimensión y la otra: maestros, ángeles, inteligencias superiores, etc.

Tan solo es frecuente el término “médium”, el cual se uso desde la época aquella de las mesas parlantes y aún antes: cuando aparece Allan Kardec, con su asombroso espiritismo científico. Pero el conocimiento de la capacidad de canalizar información, es históricamente muy pero muy anterior, puesto que ya aparece citada en los libros sagrados, expresando ese saber como la palabra de Dios, aunque hoy sabemos que muchas manifestaciones del arte son también producto de la canalización.

De nuevo y como producto de la apertura que hay hacia el conocimiento oculto, el establecimiento o producto del reencuentro con tantos movimientos y filosofías de eso que erradamente se conoce como la Nueva Era, la canalización, retorna a ocupar el sitial que tuvo en remotos tiempos. Hoy visto como una “facultad paranormal”, antes como algo natural. Esto último, es la realidad.

Si se analiza cuidadosamente que significa, nos encontramos con que ella, realmente de nueva no tiene nada, sino más bien un cambio de nombre para una antigua disciplina. La diferencia estaría en que ahora se ha desatado un énfasis arrollador en la presencia de personas que alegan tener esa capacidad, muchas veces sin realmente poseerla. Y no es que se conviertan en farsantes o estafadores del conocimiento, es sencillamente que creen serlo, sin que esa sea la realidad. Un canal, puede traer inserto en su núcleo cósmico genético la capacidad de elevar su frecuencia, alterar su estado de conciencia para captar información proveniente de planos elevados. Pero a diferencia de lo que se suele creer, también mediante entrenamiento se puede desarrollar pues canalizar es una aptitud que en forma frecuente, todos tenemos y con cuyo potencial se nace. Es una destreza que exige disciplina y constancia durante el adiestramiento, no se trata de un sistema métrico que indica matemáticamente como hacerlo, puesto que cada individuo es diferente a otro. Algunas personas traen bien definida esa facultad desde vidas pasadas y no la han olvidado. Otras deben despertarla pues aún permanece dormida, o necesitan desarrollarla y algunos, sencillamente potenciarla. De hecho, no toda persona que conozca la disciplina, logra ser canal. El perfeccionamiento de esa capacidad, se fundamenta en la alteración de los estados de conciencia y su apropiada sintonización hasta lograr aquello que Carlos Castaneda citaba como “punto de encaje”. Se genera entonces un tipo de energía que va elevando la frecuencia vibratoria del humano hacia planos de conciencia cósmica universal en sus niveles psíquicos, físicos, etéreos, espirituales, tratando de acomodarse al nivel vibratorio de los seres a los que contactara, mientras estos disminuyen la propia para lograr ubicarse en una densidad menor y en el punto de equilibrio establecer el contacto.

De este, hay varios tipos: cuando no hay memoria o recuerdo sobre lo acontecido, se dice que hubo una canalización inconsciente. Es usual, que durante esta se ocasione una leve oscilación corporal producida por el desplazamiento de la energía del canal para ser ocupada por el ser durante el tiempo que este da su mensaje. El balanceo es más notorio sobre todo, cuando la frecuencia del receptor aún no se ha ajustado a la de su maestro, instructor o inteligencia superior.

Una vez que ambas frecuencias se han equilibrado, el movimiento es menor o inexistente. Así mismo, este tipo de canalización produce un desgaste energético importante, que se equilibra a través de una adecuada elevación de la vibración del canal: alimentación apropiada, ingesta abundante de líquidos y buen descanso.

Canalización consciente es aquella en la cual el sujeto tiene conciencia y memoria de lo que esta sucediendo, de la información y el ser con quien contacta. En el caso de ser semiconsciente, este tiene memoria fragmentada de lo sucedido. En ninguno de estos dos casos se produce el balanceo.

Los seres informantes a quienes se canalizan no son dioses, podríamos llamarles guías. Se trata de energías de elevada frecuencia que están en servicio a esta y otras humanidades, con el propósito de dar conocimiento y herramientas útiles para mejorar las condiciones de vida y evolución de sus habitantes y planetas.

Equivocadamente, se acostumbra extraer de las canalizaciones información de tipo predictiva, aunque a los ojos de “ellos” son simplemente indicaciones para que se tomen las medidas provisorias necesarias. Escenarios posibles cuya manifestación va a depender de la sumatoria energética del libre albedrío, hacia dónde se incline la balanza. “Ellos” las consideran eventos normales, bien sean consecuencias de efectos de la naturaleza buscando su reacomodo y transformación o bien secuelas de un errado manejo de la energía por el hombre. La interpretación que se le da a esa información es sencillamente producto de los sistemas de creencias del humano, más de ninguna forma tiene necesariamente la significación que éste le da. Muchas veces en forma acomodaticia y sesgada.

Cuando el acceso a otros niveles de frecuencia, no guarda las exigencias mínimas requeridas, se establece contacto con entes de baja o ninguna luz, causando desgaste y deterioros tanto en el cuerpo energético como físico del canal. Es aquí cuando se debe poner especial atención a cuanto está sucediendo: los entes se especializan en manejar el ego del humano, hacerle ver que tiene “poderes” en lugar de concebirlo como servicio, suelen amedrentar con su verbo dándole órdenes, cuando bien se sabe que un ser de elevada luminosidad siempre dará sugerencias o enseñanzas y jamás impondrá sus criterios ni dará órdenes.

Un ser de alta vibración, mostrará nítidamente en su mensaje las señales del amor. El contenido debe ajustarse a conservar las leyes universales, el uso del libre albedrío, el léxico alejado del temor, y la sensación corporal de mayor o menor agrado, son algunos de los indicativos de la calidad del ser con el que se contacta, sea en forma telepática, sicográfica (escrito), visual o multisensorial. Cuando no es así, posiblemente sea una comunicación manoseada o utilizada con propósitos turbios o acomodaticios.

Suele ocurrir, que algunos canalizadores, se creen los propietarios de la información obtenida, cuando en realidad han servido −voluntariamente − de intermediarios para que el testimonio llegue a muchas personas, pues los seres energéticos carecen de aparato fonador, que les permita ser ellos mismos quienes la ofrezcan en forma directa. (la Información está disponible en el campo unificado cósmico y está aprovechable para quien alinee su frecuencia para captarla).

Un buen canal debe guardar ciertos requisitos para el adecuado manejo de esta destreza: fundamentar su actuación acorde con sanos criterios de disciplina, seriedad, responsabilidad, manejo de las emociones y del ego, reconocer que no es un iluminado o nominado, sino alguien que ha desarrollado una capacidad solo útil como servicio a la humanidad y nunca para grupos de “elegidos”.

A medida que nos adentremos en estos tiempos de transformaciones, con seguridad esta disciplina será aceptada como una más de las pericias del hombre, como lo es por ejemplo ser escultor o gimnasta, sin que necesariamente por ello sea considerado un preferido por los habitantes de las estrellas sino alguien que ha desarrollado su interno habiendo encontrado ésta como una más de sus capacidades.

Martha Rosenthal
martha_diosas@cantv.net

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