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MAGIA DIVINO REGALO

Desde hace algunos años, me vengo interesando de una manera muy impetuosa en la Magia y todo cuanto ella recoge como conocimiento hermético universal. Es como si en mi interior hubiese un enorme depósito de conocimiento bullendo por aflorar más por la razón que fuere, aún no lo ha hecho y sin duda, es tal vez porque mi mente concreta, aún reciente que me llamen Maga.

Dentro del sistema de creencias en el cual he sido educada, la magia, el esoterismo y cualquier conocimiento conexo o parecido, se acerca en el concepto general, peligrosamente a la hechicería. Todos y todo tiene una etiqueta, un letrero, un rótulo. Todo es calificado, medido. Sin embargo he encontrado que la Magia, como ciencia no rotula porque todo cuanto en ella acontece es único y digno de admiración. Cuando es un suceso el cual creemos ya haber visto con anterioridad, descubrimos cuán incierto es, porque este ya es diferente.

Aprender magia no es cuestión de curiosidad, más bien una necesidad. Incursionar en su procedencia es casi una razón de vida.

Y es entonces cuando descubro la presencia de una memoria que me habla de la Magia como la perfección de la creación. Allí donde operamos exclusivamente a través de nuestro conocimiento interno, de la enseñanza que permite entonarnos con el silencio y el movimiento cósmico. Con la alquimia practicada entre nuestro ser físico y el no físico generando un nuevo Ser más evolucionado. Esta se realiza entre la ignorancia y la sabiduría. Entre el ego y el Amor, todo en una concepción armónica, permitiendo integrar lejanas fragmentaciones para ahora integrar en el compromiso de la realización.

Los nombres de los grandes magos egipcios han quedado para la historia y a través de los tiempos: Hhardedef, Harnouphis, Khaemouase, fueron algunos de los hekays o artesanos del heka o poder mágico el cual manejaban a su antojo. Pasando por Moisés, gran iniciado conocedor del poder de los números, las formas geométricas y las letras, hoy en día intentadas descifrar con modernos sistemas computarizados; las shuvanis gitanas que aún permanecen como anónimas magas escondidas y pasamos en épocas más modernas a Johannes Trithemius monje benedicto del Monasterio de San Jorge, Djed-her, Aleister Crowley, Corintio Haza, Murry Hope, etc. Sin embargo, es de hacer especial énfasis en los druidas celtas quienes llegaron a ostentar un poder ilimitado. Ya su nombre lo indica pues el vocablo drus en griego significa roble y wid es un vocablo indogermano el cual significa sabiduría. Todos sin excepción, alegaban una interdependencia del hombre con la naturaleza a través de la cual el primero puede modificar la condiciones materiales. Decía el célebre Paracelso que “la magia es la gran llave que nos permite accesar a otros niveles de realidad”.

Ser un iniciado en estas artes, ya es un privilegio, pues revela a quien el Maestro ha seleccionado como su seguidor. Así cómo el término lo indica, un iniciado es quien entra, comienza, emprende un camino desconocido. El ingreso a las sociedades herméticas le daba esa oportunidad, allí analizaban a quien iban a darle cabida al conocimiento para asegurarse hacerlo con la persona correcta. Sin embargo fueron muchos los errores cometidos y aún se siguen cometiendo, pues no siempre un iniciado continúa con los preceptos entregados al principio del camino, aunque son los casos de menor cuantía.

Para evitar errores, son célebres las iniciaciones de algunos grupos masónicos donde el ritual ceremonial de acceso es tan cerrado y complejo que a veces el iniciado no lo concluye por falta de preparación interior. En otros casos los brebajes o toma de alucinógenos marcan el estreno del camino hacia el conocimiento, que se dice comenzaron ya en la Atlántida, imperio que se derrumbó cuando la gran catástrofe debido al uso inadecuado del saber. Sin embargo la experiencia mágicoiniciatica perduro en la memoria del núcleo cósmico genético de quienes fueron sus habitantes y han regresado para nutrir esta nueva humanidad. Estas ceremonias dan entrada y conforman parte aquello conocido como Magia.

Magia Ceremonial y la Ritual, dos caras de una misma moneda que representan una notable diferencia entre el significado y los logros de cada una de ellas. La primera requiere la presencia y actuación de un grupo mientras la segunda se ejecuta en forma individual.

La Magia Ceremonial es, si se quiere más vistosa pues el mismo grupo – que no debe superar las trece personas – la hace creativa, las vestimentas y abalorios son diversos, algunos de ellos traídos del
remoto conocimiento mágico de ancestrales escuelas. A esos grupos se les conoce como “asamblea de magos” y el número de participantes debe ser impar. Estos concilios se consolidan en centros iniciáticos que terminaron siendo el germen creador de las sociedades herméticas, auténticas escuelas de magia que más tarde se integran y adaptan al esoterismo y ocultismo.

La Magia Ritual, íntima comunión del ejecutante con poderes superiores, se refiere a todo acto divinizado cuyo actor lo hace con plena conciencia y en solitario donde la Responsabilidad, el Amor y el Bien son las bases de esta actuación. Cada ritual es toda una experiencia, pues no sólo vale el acto per se sino también la energía de la intención le solidifica. Por ello se debe evitar a toda costa convertirles en rutinarios. Es a través de este estilo ritual que se fortalecen objetos a ser usados sea como protecciones en el caso de los amuletos o para atraer situaciones con los talismanes.

Pero la magia no solo tiene estas vertientes, magia y medicina dos términos que fluyen desde el mismo vientre del conocimiento ancestral.

Según la leyenda egipcia, un ibis, ave sagrada representante en la Tierra del dios Thot fue quien formo en las artes mágicas al sabio Imhotep. Este aprendió a conocer y manejar las energías ocultas de la naturaleza y los principios del cosmos los cuales utilizaba para hacer curaciones. Esas leyes y preceptos sostienen los de la magia, pues si bien involucran elevadas energías sutiles también lo hacen con las más densas manejables por el hombre y que solo tienen un requisito: conocerlas en profundidad para saber hacerlo. Así se llego a unir el conocimiento oculto con el de la medicina, que posteriormente siguieron los conocidos como shamanes, quienes también aprehenden la energía de elementos naturales y cósmicos para utilizarlos en sus congéneres humanos tanto en el aspecto sanador cómo milagroso. Aquí se integra a la Magia Ritual sin embargo hay casos en los cuales ambas: Ceremonial y Ritual se mezclan para el logro del objetivo terapéutico.

A través de los tiempos se ha desvirtuado el concepto real del significado de la magia confundiéndosele con el de hechicería y brujería. De igual manera se llama mago a los ilusionistas de teatro. Ninguna de las dos versiones se ajustan a la realidad que sostiene el vasto conocimiento de un auténtico Mago.

Un Mago con todas las de la ley requiere gran preparación y estudio, saber en diversos aspectos de la matemática, geometría, música, esoterismo, hermetismo y ocultismo. Esta capacitado para conectarse con energías superiores en forma telepática, tiene poderes adivinatorios y sanadores y sobre todo, es un ser de elevados principios espirituales que ha hecho notable trabajo interno, operando a través de pensamiento, palabra y acción y respetando los códigos universales que nos rigen a todos.

Es entonces fácil entender el porque la verdadera Magia es una tradición sagrada, divina e inviolable que involucra la capacidad de discernimiento para transmitir claves alquímicas que contribuyan a la transformación del hombre hacia un Ser de elevada jerarquía espiritual.

Martha Rosenthal
martha_diosas@cantv.net

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